sábado, 18 de julio de 2009


Naufragios


Va ligada la sensibilidad a la debilidad? la inteligencia a la voluntad? la necesidad a la voluntad?.

A lo largo de lo vivido, en carne propia y en la ajena, he observado que lo que a unos nos ha funcionado a otros ni siquiera les ha servido de punto de partida. A mi, por ejemplo, la rutina diaria, el orden, ha sido mi tabla de salvación; ha sido lo que me ha hecho recapacitar y darme cuenta de dónde fallaba, de qué cosas me hacían infeliz a pesar de no poder/saber dejarlas a un lado.

Pero todo se aprende, todo es susceptible de cambiar y, más aún, si así nos lo proponemos.

Algo que me ha servido también de mucho es la fotografía; aprender a mirar, a esperar y a no impacientarme para lograr el mejor de los triunfos posibles.

Quizás las personas extremadamente sensibles sean más propensas a caer en la red de las debilidades por no saber canalizar una válvula de escape que libere sus sentimientos. Quizás, la inteligencia sirve, en estos casos, para hacerse fuerte en una férrea voluntad que aleje los demonios. Quizás, la necesidad de no morir en el intento hace que la voluntad se prolongue hasta lo infinito.

Lo que sí tengo claro es que, a ciertas edades, ya sólo podemos con nuestros propios naufragios y llenar la mochila con piedras ajenas no es una buena terapia.

Me gusta ver que esta manera de pensar se extiende a personas que aprecio.


Pd. Para "C", por mirar de frente la vida.

9 comentarios:

Carlos Palacios dijo...

Los naufragios que nos afectan sólo son los propios. Quizás suene muy egoísta, pero no podemos cargar con los naufragios, o con la mochila cargada de piedras de los demás, independientemente de la edad.

Bastantes naufragios a lo largo de la vida y piedras en las mochilas suficientes para vaciar canteras como para cargar las de los demás. Podemos y debemos acompañar a los que queremos, pero no podemos coger las mochilas.

Como tu dedicación es abierta a tod@s l@s "C", cojo el testigo y te agradezco esa ínfima parte que le corresponde a mi "C" ;-)

Beso enorme y feliz fin de semana,

Carlos

Cristina Catarecha dijo...

Hay veces, Carlos, que los naufragios ajenos recalan en nuestros puertos y nuestra imperiosa necesidad de mantenernos a flote hace que, para bien o para mal, debamos rechazarlos para no sucumbir también.
Muy probablemente esa "C" jamás verá este post así que gracias por recibirlo tú :-).
Un beso y a aguantar lo poquito que te queda para las vacaciones.

Carlos Palacios dijo...

Cris yo sólo he recibido esa mínima parte que me toca a mi "C" de todas las "C" del mundo, así que le dejo a la otra "C" la parte gorda de la tarta... yo me contento con poco. ;-D

AqUIEstOYyo dijo...

Lo que es más, Cristina, por propia experiencia sé que ni siquiera aligeramos el peso al que pretendemos ayudar. Lo único que logramos es caminar tan angustiados y lentos como ellos.

Parece mentira que uno pueda ir dando un paseo y de repente se encuentre con una barca blanca varada en el cesped a la orilla de un lugar tan de cuento como ése. Y mucho más difícil de creer es que llegue alguien con su cámara y capture esa imagen para siempre. Parece mentira, pero ahí está.

AqUIEstOYyo dijo...

Seguro que lo de no cogerla entera tiene alguna razón ¿no?

Cristina Catarecha dijo...

Tienes razón, Emi, en que no suele servir la ayuda para aligerar lastre; bien observado.
En cuánto a la imagen...está realizada en el Delta del Ebro, un lugar mágico dónde todo es posible y, en este caso, fácil de encontrar el objeto de mi mirada. El motivo de que no salga entera......muy bien Emi!!!, voy a revelarte el secreto: en la otra parte de la barca había un fotógrafo, empecinado en apoyarse allí para hacer sus fotos y yo me cansé de esperar a que se marchara. Al día siguiente volví y conseguí hacer otras tomas pero ésta, en particular, me ha gustado para el post de "naufragios" ya que he considerado que le daba más sensación de varada; que le quitaba importancia al entorno y la única protagonista era la barca y no el bello paisaje que la rodeaba.
Un fuerte abrazo.

Arturo dijo...

Tu manera de mirar, es sublime.

Anónimo dijo...

Estoy deslumbrada!!!! que maravilla de blog tienes Cris!!!
Derrocha sabiduría, buen gusto, sensibilidad...y por supuesto tus bellísimas fotos!
Pero tus reflexiones me deliran!!!!!
"Lo que sí tengo claro es que, a ciertas edades, ya sólo podemos con nuestros propios naufragios y llenar la mochila con piedras ajenas no es una buena terapia."
Me sacudió tanto, que todavía no me repongo.
Un beso enorme y gracias por permitir que una se emocione con tus cosas.
Olga Ricci

Cristina Catarecha dijo...

Espero que te hayas repuesto de tanto sobresalto :-).
Siempre he sido igual; lo único que ha cambiado es el lugar desde dónde lo muestro.
Quizás, todos, vayamos cambiando nuestra manera de ver y de escuchar.
Bienvenida.