martes, 14 de julio de 2009


El beso


Durante años había rehuído la visión de aquellas fotografías que dormían, embalsamadas, en la caja de los recuerdos.

Había pasado el tiempo, mucho tiempo y por fin se atrevió a abrir su pasado, sus otras vidas, a un amigo. El la conocía desde hace años y sabía de sus historias, de lo mal que lo había pasado en ocasiones y de lo mucho que había vivido. Sin embargo, él quería desde hace tiempo, poner imágenes a esas historias y ella, esa noche, se prestó al juego.

Las fotos, desordenadas, se mezclaban con cartas de amantes olvidados, amores de adolescencia y juventud que ella recordaba bien: los había grabado a fuego en su corazón y luego en su olvido.

Ahora, pasado tanto tiempo, ya nada dolía y era capaz de rebuscar en la caja de los recuerdos con una sonrisa en los labios.

Iba desgranando imágenes con amigos aún presentes en su vida y otros, los más, ausentes. Pertenecían a otros mundos, a otras vidas que ella, tenazmente, se empeñó en desterrar. Era su única arma para soportar el dolor: dejarlo atrás.

Y lo consiguió, claro que lo consiguió.

Ahora, sonriendo mientras amontona escenas ajenas (esas vidas que ya no le pertenecen), piensa en los sentimientos que le movieron a hacer ésto o lo otro y, sobre todo, recuerda con vehemencia las sensaciones que vivió en manos de otros "yo".

Ahora suspira, entre aliviada y divertida, pensando en aquellos besos que poseyó.

2 comentarios:

Arturo dijo...

Que bien elegida, la foto para los besos pasados, no olvidados. Que bien ese desenfoque selectivo de la memoria, que suaviza los dolores y nos pone una sonrisa amarga en la boca.
Sigues siendo mi maestra.

Cristina Catarecha dijo...

Gracias por el cargo inmerecido. Todo es cuestión de sensibilidad y tú la tienes por eso te gustan mis fotos.
Quiero aclararte una cosa, la sonrisa de la protagonista no es amarga, en absoluto. Es la sonrisa de quien posee secretos que su corazón superó y su cuerpo aún recuerda. Es la sonrisa de alguien que hoy es un poco más sabio.
Besos y muchas gracias por dibujar, también en mi, sonrisas.