martes, 6 de diciembre de 2011


Tierra Sagrada



Ser feliz no cuesta tanto. Los indios lo sabían bien. Recorrían a caballo su Tierra Sagrada, con el frío y bajo el sol, aprendiendo de la tierra, leyéndola, observando a los animales y todas la señales que su entorno les mostraba para aplicarlas a su vida. No destruían, sólo sobrevivían. Se hicieron sabios en una impresionante comunión con la naturaleza.
Luego llegó el hombre blanco y todo cambió.
Yo, viendo esa tierra, no tengo ninguna duda de que ellos fueron muy felices allí.

Sed felices vosotros también.

Foto: Yellowstone

6 comentarios:

Joan dijo...

Y los que vimos tan espectaculares lugares compartimos algo la felicidad de aquellos primeros moradores, también sentimos la felicidad en nosotros.

Cristina Catarecha dijo...

Cierto, una inmensa felicidad y hoy, procesando la imagen, reproducía la sensación de ese día: inmensamente feliz.
Me alegra verte por aquí.
Un beso.

Jan Puerta dijo...

Difícil no es. Solo hay que proponérselo y creer en ello.
Una gran reflexión para acompañar una excelente imagen.
Un abrazo

Jorreto dijo...

Decididamente hemos sido unos perfectos idiotas cambiando con nuestra forma de ser nuestra forma de vida.
Lo malo es que ya no tiene arreglo. No solo hemos cambiado nuestra forma de vivir, sino que nos hemos convertido en esclavos de esa forma de vivir. Como drogotas del consumo.
Preciosa foto, Cris, ilustrativa de lo que comentas.
Un abrazo,

Cristina Catarecha dijo...

Hola Jan, gracias por tu comentario. La felicidad es un poco como la fotografía: observar, disfrutar, compartir ...
Un abrazo.

Cristina Catarecha dijo...

Antonio, una alegría, como siempre, verte por aquí.
Ciertamente no somos más idiotas porque no entrenamos y la factura que pagamos es ya demasiado alta.
Para otras vidas a ver si hemos aprendido la lección :-)

Un abrazo!