martes, 11 de diciembre de 2007


Sinfonía de sensaciones




Hoy, escribiendo a un amigo y hablando sobre música, he caído en la cuenta de que no escucho música. Me gusta mucho pero, desde hace ya tiempo, no escucho nada de música.

Tengo multitud de cd's/discos/archivos pero están en total silencio.

A lo largo de mi vida he pasado por muchas etapas (machaconas etapas alguna de ellas) que van desde el Gilbert O'Sullivan de la época (que hasta mi madre recuerda hoy en día por la tremenda lata que dí con su música), Carpenters, Creedence, Elton Jhon, Pink Floid, Deep Purple, Georges Moustaki y pasando (ojo al dato) por Ana Belén (tremenda la época de la Calle de Alcalá), Paloma San Basilio (Juntos), Vaya con Dios, un grupo de mil años, cubano creo, que cantaban boleros y que ahora aunque me maten, no recuerdo su nombre, el flamenquito (que levanta olas en mi interior) y, por supuesto, mi dios Sabina ese trovador de semáforo cuyas letras tienen mil vidas escondidas y mil fotografías que ver en cada una de sus líneas.

Sin embargo, ahora, no escucho nada.

La música acompaña sensaciones, épocas vividas y épocas que se desean vivir intensamente antes de que sea demasiado tarde. El silencio de su ausencia hace que ese afán, ese anhelo, permanezca adormecido. Es así en mi caso, estoy segura.

No deseo que esas notas que tanto me gustan muevan sensaciones que ahora quiero ignorar (quiero?). Es como la elección de una línea plana en lugar de un gráfico con subidas y bajadas.

La música ha formado parte importante de mi vida y, quizás, solo quizás, ahora....sea el momento de darle paso de nuevo, de permitir que las sensaciones se instalen de nuevo en mi vida.

Vehemencia, pasión, sentido común (o no) y música. Alguien da más?.

2 comentarios:

Albert Balada dijo...

por supuesto que sí, Cristina, la devoción por la paz i el silencio no està reñida con la música, un mar de sensaciones que, como en la fotografia, van en diferentes grados y que nuestro corazón gradece. Déjate llevar, por favor, de nuevo por la música, és también una de esas pequeñas grandes cosas que valen la pena.

Albert Balada dijo...

por cierto, excelente fotografia!