domingo, 14 de noviembre de 2010


La pregunta



El otro día me hicieron una pregunta de difícil respuesta: "¿cuándo supistes que ibas a estar sola?".
No es algo que se pueda contestar de forma radical como aquel que dice "después de la curva, a la derecha". Reflexioné apenas unos segundos y mi respuesta fué simple:
Cuándo ves que todo tu alrededor se acomoda en sus propias compañías, sus familias, sus quehaceres, y ves que tú has quedado a destiempo de su tiempo, entonces sabes que tu ritmo ya no va a coincidir con el suyo y que tú debes marcar el tuyo propio.
El sentimiento es extraño porque parece que todos tienen su acomodo, su atrezzo y parecen tener lo que quieren. Luego ves que en algunos casos la falta de reflexión les ha llevado a un punto muerto que desemboca en "lo que toca" o en lo que se espera de ellos en lugar de lo que se quiere.
Unos cierran ese ciclo y luego retoman su soledad y deciden su camino de forma individual; otros, por eliminación, por descarte, emprenden el camino en solitario buscando lo que les llena, lo que les alimenta el alma.
Al final, sea cual sea el tiempo empleado y el camino seguido, lo importante es ser uno mismo, vivir con consecuencia y reflexión y disfrutar de lo que se tiene al alcance de la mano.
Vivir solo y vivir en soledad son dos cosas completamente diferentes; cuántas soledades hay en compañía?.

Feliz semana.

8 comentarios:

Jorreto dijo...

Duras reflexiones las tuyas, Cristina.
A mi me gusta la soledad como no te puedes hacer idea, nunca me he sentido aburrido sino intimamente acompañado conmigo mismo, a gusto con esa, a veces, buscada soledad. Sobre todo a la hora de fotografiar. Siempre dije que es como el onamismo.
Una belleza to fotografia, muy adecuada al tema.
Un abrazo,

Cristina Catarecha dijo...

Estoy muy de acuerdo contigo.
Si me quitaran mi espacio, mis tiempos, sería piel.
La soledad y uno mismo es algo que se retroalimentan y, para mi, es uno de mis mayores tesoros.
Un abrazo!.

katere dijo...

y esa fue la pregunta...
lo malo es cuando tu no la eliges, sino ella a ti.

J.Carlos Ortega dijo...

Cierto es, Cristina, una reflexión profunda que me pone los pelos como escarpias, escrita con la sensatez que te caracteriza.

Excelente entrada, un abrazo

Arturo Carrasco dijo...

La foto es una obra de arte que te inhabilita para hacer ningún comentario amable sobre ninguna de mis castañas.
Las palabras tan profundas y acertadas cómo siempre.
Estar solo es casi cómo reinar, que decía Altolaguirre y no hay nada peor que estar solo rodeado de un montón de gente.
En definitiva, todos estamos solos, pero sólo unos pocos tienen el privilegio de elegirlo y aún menos los que nos damos cuenta, de nuestra soledad acompañada.

Cristina Catarecha dijo...

Katere, aunque parezca que no, la mayoría de las veces sí tomamos esa decisión. Lo hacemos forzando situaciones que no llevan a ningún lado o eligiendo caminos cuyo final conocemos. Cuándo hacemos eso simplemente estamos retrasando una decisión que sabemos (o tememos) tendremos que tomar.
A veces es porque nuestra exigencia es grande o porque ya se han vivido momentos que nos han puesto en alerta o porque conocemos nuestra propia incapacidad para compartir o sufrir en exceso (o aguantar).
Nuestras reacciones en todos esos momentos se deben a que ya estamos tomando decisiones, no crees?.
Si destripamos nuestro interior con total sinceridad y crudeza, obtendremos muchas respuestas.
Un beso.

Cristina Catarecha dijo...

Gracias Juan Carlos.
Un abrazo.

Cristina Catarecha dijo...

Arturo, esa cita de Altolaguirre ha sido reveladora. Realmente me siento así la mayor parte del tiempo: reinando un tiempo y un espacio que me gusta compartir dosificando y eligiendo bien.
Y con respecto a la foto ya me disculparás que no esté de acuerdo contigo. La foto está bien y me ha venido que ni pintada para el comentario pero no me inhabilita para nada y menos para comentar tus magníficas fotos.
Tengo que decirte que esa foto saltó a mi lente sin más, casi sin darme cuenta así que mi mérito es estar allí, ninguno más.
Un abrazo, Sr.C.