domingo, 23 de mayo de 2010


Muerta en la bañera





La vida está llena de escenas, propias o ajenas. Estas últimas, no sé porqué extraña razón, a veces se empeñan en que participemos de ellas aún a sabiendas que nada tenemos que ver con su cómo, su cuándo y su sinrazón.
Sólo por estar presente en momentos en que los malos modos, las mentiras, la falta de comunicación y la nula personalidad salen a la palestra, pueden convertirte en el malo de la película. A veces se necesita culpar a alguien de los fallos que cometemos para crear una nube de confusión y no reconocer que hemos metido la pata hasta las pestañas. A veces hay quien se cubre de mierda y aún dice que no es suya.
Hay que recapacitar, mirarse un poco las entretelas y pedir disculpas cuándo toca. Lo contrario es absurdo y tiempo perdido.
En esos casos en que discutir e insultar les resulta más rentable que escuchar y hablar yo, señores, me quedo como la de la foto: muerta en la bañera.

Con dios y por la fresca, que el sol ya aprieta y los calentones son "mu malos".


5 comentarios:

Josep Mª Abadia i Palau dijo...

Tiene un no se qué de Ophelia.

Cristina Catarecha dijo...

Es cierto! jajajajaj.

Gracias por pasarte. Feliz semana.

Jose Alba dijo...

Qué maravilla de fotografía, me encanta la variedad de colores Es Genial. Un saludo

Arturo dijo...

Una vez más tienes toda la razón y ...un pedazo de fotón que ilustra tus palabras. No obstante mi querida amiga, a veces, sólo a veces, produce placer no malgastar la educación, con quién no la tiene, y bajar a su ruedo de sapos y culebras. De vez en cuando soltar un ¡Gilipoyas!, te crea un estado zen enorme.
Un fuerte abrazo.

Cristina Catarecha dijo...

Tienes toda la razón del mundo y he pensado, muy seriamente, abrir esa rendija de ven en cuándo: si lo piden a gritos habrá que dárselo.
Besos, bribón.