domingo, 25 de abril de 2010


La moto





Me divierte observar como hay quien defiende sus teorías (cualquiera y de cualquier ámbito) al tiempo que se escucha mientras habla y las va perfilando en función de la reacción de sus oyentes. Podrían ser, hoy en un sentido y mañana en el contrario, da igual, la cuestión es llevar la batuta e intentar instaurar su razón como "la razón".
Lo mejor de todo viene cuándo uno hace ver que está de acuerdo o no se muestra en desacuerdo (que para el otro es exactamente igual aunque esté muy lejos de serlo) y la expresión de triunfo del defensor teórico se impone en su rostro. Casi uno puede imaginar que el de enfrente siente que nos ha colonizado, que nos ha ganado para su causa -muy probablemente causa de hoy y objetivo de diana mañana, según les dé el aire o lo requieran unos nuevos propósitos-.
Vamos, que nos quieren vender la moto y se quedan tan contentos pensando que han abonado la venta y..... de eso nada.
Alguien decía "tu dí lo que quieras que yo creeré lo que me de la gana".
Pues eso, :-).

4 comentarios:

Jose Alba dijo...

Preciosa foto, buena composición y bonitos tonos. Un abrazo

Cristina Catarecha dijo...

Gracias, José Antonio!
Un beso.

Arturo dijo...

Mi jefe tiene que tener una tienda de motos.

Cristina Catarecha dijo...

No te extrañe, jajajajajaj.

Un abrazo.