domingo, 8 de noviembre de 2009


La ventana


Mientras el sonido del crepitar del fuego danzaba en mis oidos y su calor me arropaba en la penumbra, yo me abandonaba al silencio del resto del universo; nada más parecía existir.

Mis párpados de plomo se resistían al sueño y mi mirada, a través de una pequeña rendija, observaba cautivada la luz tormentosa y el brillo del sol entre nubarrones.

La atmósfera de aquella estancia era todo un privilegio.

Calma total.


11 comentarios:

shat- dijo...

Toma y texto, geniales.
Bellisimo lugar, es invitante.
Besos

Pepe Ventureira dijo...

Una perla bien narrada...invita al goce de la soledad deseada...esos brillos maravillosos, el encuadre íntimo.

Un beso Cristina

Cristina Catarecha dijo...

Gracias a ambos. Realmente el lugar mereció la pena y ese momento fué hermoso.
Me gusta saber que algo de lo que sentí he sabido transmitirlo.
Un beso, Rosamari.
Un beso, Pepe.

aQuieSToyYo dijo...

Pues sí, has sabido transmitirlo, Cristina. Sólo la imagen, o sólo el texto habría bastado, pero tú nos has regalado ambos.

ANZAGA dijo...

me inspira simplemente PAZ. Enhorabuena por transminirnos este peculiar y calmado ambiente. Enhorabuena.

Carlos Palacios dijo...

¿Por qué "elegí" Madrid para nacer? ¿Por qué estudié ingeniería industrial? ¿Por qué me anclé en Madrid a cambio de un trabajo mata-salud mal pagado? ¿Por qué no elegí un lugar con esos atardeceres? ¿Por qué antepuse "buen trabajo" a "buena vida"? ¿Por qué el paisaje de mi ventana es el "precioso" aeropuerto de barajas? ¿Por qué lo más verde que veo en mi casa es una planta en maceta que lucha por sobrevivir?... necesito un cambio... lucharé por él.

Cristina Catarecha dijo...

Anzaga, gracias por pasarte por aquí. Me gusta saber que, de una u otra forma, he sabido transmitirte esa paz.
Saludos.

Cristina Catarecha dijo...

Carlos, estoy segura de que conoces, de sobra, las respuestas a tus preguntas.
La distancia entre lo que tenemos, lo que hacemos, lo que buscamos y lo que sabemos encontrar es, muchas veces, la salsa de nuestra vida.
Un abrazo.

Jorreto dijo...

No se que relata mejor el momento, Cristina. Tu relato es justo lo que la imagen expresa, justo lo que habia pensado nada mas abrirla.
La mejor prueba de que "cuenta" su pequeña/gran historia.
Un abrazo,

Cristina Catarecha dijo...

Gracias Antonio. Hay momentos en que es imposible separar la sensación que nos invade a la hora de captar la imagen de la propia imagen.
Un abrazo.

地 獄 姫 dijo...

Reconozco perfectamente esos momentos que describes, que necesarios y reconfortantes son.

Muchas gracias por compartir tus momentos.