jueves, 6 de agosto de 2009


Los caminos del Señor son inescrutables


Isidro Hoyos, Mariano Arroyo y Eduardo de la Fuente eran curas, amigachos, se frecuentaban y se reunieron en La Habana, Cuba, por vocación religiosa (ya sabes, aquello de "vente para Alemania, Pepe", pero en versión sotana). Se reunian con frecuencia colegueando en noches más o menos sonadas como la de fin de año contándose a saber qué (yo pagaría por saberlo, la verdad).

El primero en descubrir campo para sembrar fué Mariano Arroyo Merino, arrastró a Isidro Hoyos (ambos cántabros). Arroyo estuvo 20 años en Chile, con los más humildes y Hoyos, cura rojillo, llegó a ser abogado de CCOO.

El tercer hombre, Eduardo de la Fuente, empezó a viajar a la isla para hacer suplencias en las ausencias de los otros dos hasta que, visto lo visto, decidió quedarse definitivamente.

El 13 de febrero, Eduardo aparece tirado en una carretera a las afueras de La Habana, apuñalado y estrangulado. La cosa fué muy ruidosa pero se acalló bastante (o tú te habías enterado?, pues eso; a callar que son curas y españoles).

Mariano se pone muy nervioso.

El 13 de julio, Mariano aparece muerto. Se lo han trabajado: alguien entró en la casa parroquial y le amordazó, maniató, quemó, golpeó y acuchilló. Lo que se llama "un completo". Dicen que fué para robar. Que trajín para solo un robo, no??.

El tercer cura, muy nervioso, presiente que será el próximo porque, dice "no hay dos sin tres". Una lógica aplastante más aún habiendo sido capturado ya el primer asesino y en puertas el segundo.

El primero, el asesino del padre de la Fuente, fué su amante. Un hombre al que no le había dicho que era sacerdote y sí que era un empresario español. Por lo visto el otro se rebotó por algo y se lo fundió. Qué cosas, verdad?.

El segundo, el asesino del padre Arroyo, fué el guardián de la parroquia que quería robar la caja fuerte. De todos es sabido el dineral que un sacerdote de una parroquia católica en la Habana, puede llegar a atesorar y guardar en la caja fuerte. Un tesoro, oiga.

Lo cierto es que para robar ese tesoro se tomó unos trabajos que no me explico pero, si dicen que fué eso, será. La fé mueve montañas y es agosto, hace mucho calor y yo no me muevo ni por una explicación.

El tal Isidro, no cabe en sí y no de gozo. Está pensando a ver si va a entrar en el lote y que cada mes tiene un 13 y se acerca el de agosto. Veremos qué pasa.


Yo, sin malpensar demasiado y visto lo leído, creo que hay que predicar con el ejemplo y más en esa profesión. Que si uno tiene preferencias "logísticas", lo asuma y no dé lecciones acompañadas de castigos divinos que luego se le cae la biblia encima.

Señores sacerdotes, que dios les bendiga pero yo sigo pensando que la cabra tira al monte, que quieren que les diga.


Pd. Información seria sacada del artículo de Mauricio Vicent y publicada en El Pais el 19 de julio del 2009.
Pd1. Este post se lo dedico a Elisa. Pásalo bien!

2 comentarios:

Arturo dijo...

Los caminos de dios son inexcrutables, y sus fincas inembargables.

Amén

Cristina Catarecha dijo...

Jajajaajaj. Esta frase pasará a los anales..... de la historia, me entienda.