domingo, 12 de abril de 2009


A las 7,45


Cada mañana, puntual como el reloj de la iglesia, baja por la cuesta a las 7.30 de camino al kiosko. Poco después emprende el camino de regreso, con la prensa aún calentita y haga el tiempo que haga.

Son las 7,45 y empieza un nuevo día.

3 comentarios:

Carlos Palacios dijo...

Preciosa imagen y precioso apunte.

Un beso muy grande Cris

Cristina Catarecha dijo...

Gracias Carlos. Otro para ti.

Arturo dijo...

Recuerdo tu comentario sobre esta foto y me admira tu tenacidad. Al final la has conseguido. No me canso de decirlo ¡Una maravilla! Una composición espectacular.

Un abrazo.