domingo, 25 de mayo de 2008


El devorador de mitades


Que una pareja son dos es algo evidente pero, algo que parece tan simple, en realidad tiene mucho trasfondo. Mirando a mi alrededor (y a veces en mi interior) no puedo pasar por alto una realidad muy habitual: una mitad se traga a la otra.

Ver cómo de esos dos cincuentas por ciento uno se deja comer el terreno en pro del otro es muy triste. Pero así funcionan muchas parejas (y hablo de matrimonios, hermanos, amigos....), no lo habéis notado?.

Es triste pero en muchos casos aún es la mujer quien necesita la aprobación constante del hombre; son mujeres "amaestradas" por la cotidiana rutina machista que desde diferentes púlpitos de la vida van atorando la capacidad de pensar y decidir por sí mismas. Ellas, sin darse cuenta, pierden su lugar (ignoro si es por comodidad o por no tener las armas adecuadas en su interior para plantar cara).

En estos casos en que el hombre, de una manera constante y tajante, van desconformando la personalidad de la pareja en la misma proporción que su ego se ensancha, pienso que lo hacen por llenar un hueco lleno de carencias, insatisfacciones y miedos. Se sienten vulnerables y, para protegerse, se comen el ego de la otra mitad.

Lo curioso es que esas mismas mujeres, en ausencia de sus parejas, parecen ser autosuficientes y tenerlo todo muy claro. Luego, en presencia de él, desaparecen.

Dentro de ese grupo de hombres devoradores de mitades el que más miedo me da es el que utiliza un tono suave, calmado, didáctico (como si sólo ellos supiesen de lo que hablan y el resto debemos intentar aprender de ellos) a los que no les importa repetir su catecismo las veces que convenga y, al final, aunque sólo sea por aburrimiento, la otra mitad cae rendida a su didáctica cantinela.

Son pequeñas metas, pequeños recodos de un largo camino que, sin pestañear siquiera, van sumando a su ya conquistado alter ego.

Aún falta mucha música que poner a tanta teoría.


2 comentarios:

Arturo dijo...

No sé si es mejor la foto o las bellas palabras que desarrollan la metáfora del título. Por separado son hermosas ambas, pero unidas forman ARTE.

Un saludo, Arturo

Cristina Catarecha dijo...

Gracias, muchas.