domingo, 27 de abril de 2008


Mentiras de verdad


Cuesta pensar que aquello que creemos de forma vehemente y que no nos ofrece dudas posibles sea como esos conejos que los magos sacan de sus chisteras: realidades inexistentes.

Ver lo que nos rodea y apreciar su realidad son dos cosas muy distintas y, por mucho interés que le pongamos, podemos caer en la trampa de creer en lo que vemos sin ir más allá.

Las válvulas de escape que podemos utilizar para reafirmarnos en nuestras creencias pueden ser asombrosas y es posible que seamos capaces de inventar realidades sobre bases que no tienen ninguna verosimilitud.

Esas realidades me recuerdan a esas mejestuosas catedrales, esos templos a la nada que lo único que contienen es el reflejo de nosotros mismos.

Somos lo que creemos.



Pd. El título de hoy lo he cogido prestado de una canción de Gabriel Abril http://www.gabrielabril.blogspot.com/

2 comentarios:

Rosamari dijo...

Siempre es un placer leerte en textos e imagenes.
No cambies, un abrazo

Cristina Catarecha dijo...

Gracias por tu visita y comentario.
Besos.