domingo, 8 de agosto de 2010


La buena suerte



Desde hace ya mucho soy de la opinión que la suerte, salvo casos de fuerza mayor, se la fabrica uno mismo.
Cuándo alguien tiene muy mala suerte (o muy buena) a lo largo de toda la vida, si repasamos sus andanzas o si supiéramos la verdad, nos daríamos cuenta de que el camino -en cualquiera de los dos sentidos- se lo ha labrado con sudor y lágrimas. Hay que insistir para hacer siempre las cosas muy bien o muy mal.
Casi nada es cuestión de suerte y, aunque hay factores que pueden ser determinantes en contadas ocasiones, nosotros disponemos de la sabiduría, experiencia, voluntad y reflexión necesarias para que la balanza se venza hacia un lado o hacia el otro. Nosotros tenemos la llave que facilita el camino a recorrer.
Al final todo es cuestión de suerte..... si tú quieres.

Feliz domingo.

2 comentarios:

Arturo dijo...

Discrepo,de tu fé en la poderosa influencia del libre albedrío como director absoluto del destino.
Creo que la vida, es un "crupier" que reparte cartas marcadas y sólo te deja jugar la partida. Algunos vienen con póker de Ases de mano y otros tienen que pelear con dos cuatros.

Cristina Catarecha dijo...

Puede que tengas razón, querido tahur, pero la actitud a la hora de manejar esas cartas, el riesgo que se quiera correr y el saber esconder a los contrarios las cartas, es todo un mundo (tú lo sabes bien).
Hay quien con cartas pésimas han ganado partidas poderosas y otros, con una mano fantástica, se han caído al pozo a la primera de cambio.
Todo es relativo y la actitud es un importante porcentaje.
Ases y besos.