martes, 8 de junio de 2010


Windows



Hoy, sin pretenderlo, no he podido evitar comparar mi vida con un sistema operativo más. A veces nos empecinamos en rodear nuestra existencia de cosas y personas que, lejos de alimentar nuestra alma, no sólo no nos aportan nada sino que además se incrustan en nuestra vida como parásitos que nos lastran sin remedio. Por no decir "no" o por aquello de qué pensarán o creyendo simplemente que "eso" es lo que se espera de nosotros dejamos que la inercia de sus actos conviertan los nuestros en algo que no nos gusta e incluso nos disgusta pero nos cuesta dar el paso y formatear nuestra vida, nuestra cotidianidad y empezar de nuevo.
Hoy, sin querer, he pensado en lo mucho que mi vida se parece a un sistema operativo obsoleto y hecho nudos lleno de programas que ralentizan lo que interesa y que permiten avanzar muy poco a poco a base de reiniciar constantemente.
Hoy es hora de tomar decisiones y formatear de nuevo.
Hoy es hora de cambiar el salvapantallas.





3 comentarios:

Ares dijo...

Di que sí, pro-limpieza-de-bolso (que yo de informática no muy mucho). Que te descuidas y te acabas dejando el hombro.

Besotes.

Jose Alba dijo...

Una composición fantástica. Felicidades. Un saludo

Arturo dijo...

A sus pies una vez más. Y a resetearse tocan.
Un abrazo.