domingo, 18 de octubre de 2009


La llamada


A veces, queriendo conseguir objetivos no posibles en un determinado momento, dejamos de ver lo más esencial y que sí está a nuestro alcance.

Pretendía, sin el equipo adecuado, fotografiar unos caballos que quedaban demasiado lejos cuándo, de repente, algro brilló frente a mi: una bonita luz bañaba esa mata en mitad del río.

Fué un bonito regalo.


Felices sueños.


3 comentarios:

aQuieSToyYo dijo...

Y ya ves tú, no se echan en falta los caballos, porque a esa imagen no le falta nada.

Carlos Palacios dijo...

Dulce Cris, muy dulce.

Hablando de dulce, dulces sueños que ya es hora.

Arturo dijo...

Me rindo...