
A veces, queriendo conseguir objetivos no posibles en un determinado momento, dejamos de ver lo más esencial y que sí está a nuestro alcance.
Pretendía, sin el equipo adecuado, fotografiar unos caballos que quedaban demasiado lejos cuándo, de repente, algro brilló frente a mi: una bonita luz bañaba esa mata en mitad del río.
Fué un bonito regalo.
Felices sueños.
3 comentarios:
Y ya ves tú, no se echan en falta los caballos, porque a esa imagen no le falta nada.
Dulce Cris, muy dulce.
Hablando de dulce, dulces sueños que ya es hora.
Me rindo...
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