martes, 11 de marzo de 2008

El paseo


Cuesta creer que sea cierto, que hayan transcurrido los años hasta llegar a tus Veinte.

Cuándo conocí a tu madre nada hacía presagiar que nuestra amistad fuese a llegar tan lejos y que tú te añadieses a nuestra competición de cariños.

Veinte.

Un desgranar de sueños y alguna pesadilla, muchas risas y también lágrimas pero, sobre todo, ilusión e inteligencia para alcanzar tus metas.

Te deseo que este paseo por la vida te deslice suavemente por los caminos que tú elijas. Que los disfrutes plenamente y que sepas compartirlos.

Yo seguiré sintiéndote cerquita y disfrutaré de tus éxitos.


Por tus veinte!!!


Para mi queridísima Ares






domingo, 9 de marzo de 2008

Los pilares de la tierra


Ayer fué un día especial. Una comida en el campo, gente que la mayoría no nos conocíamos entre nosotros pero con un denominador común: unos buenos amigos.

Ver cómo se esforzaron por agasajarnos, notar cómo agradecían nuestra presencia, sentir su calor y su aprecio fué, sencillamente, emocionante.


Pero el momento más tierno fué ver cómo trataban a sus padres, el afecto, el cariño, la ternura.
Era evidente que esa lección de la vida la habían transmitido perfectamente a sus hijos y, ellos, obedientes, la habían aprendido devolviéndoles parte de lo mucho recibido. Esos gestos, esas miradas, ese tono en la voz al dirigirse a ellos, eso son, sin ninguna duda posible, los pilares de la tierra. Una tierra que ayer nos mostraron y nos ofrecieron. Una tierra empapada por el trabajo, la sabiduría y las enseñanzas de esos mayores que, camino ya de su ocaso, permanecerán en ella para siempre como esos árboles centenarios que ejercen de vigías de hermosos atardeceres.


A F y G, gracias.



jueves, 6 de marzo de 2008

En calma y en red


Pensar que todo va a volver a su cauce simplemente porque lo deseemos es pecar de ingenuos.

Creer que quienes se relacionan con los demás desde lo alto de su púlpito van a dejar de hacerlo es soñar con un imposible.

Para muchos ya es tarde; se les ha dado demasiadas alas y ahora no saben volar sin soberbia ni superioridad. Todo lo saben pero nada comparten y, lo mejor de todo, querrían hacerlo, necesitan hacerlo, pero quieren que se les ruegue, que se les pida "por favor" esa ayuda, no saben ofrecerlo, no saben regalarlo y ahí vuelven a sucumbir ante su propia exigencia.

Es como la pescadilla que se muerde la cola.

Una lástima de vida perdida, de vida no compartida, de vida llena de ausencias, de carencias.

Por otro lado, el liberarse de esos lastres significa paz absoluta, libertad de movimientos, seguridad, tranquilidad.


Hoy vuelvo a mi ventana en la red después de una larga desconexión.


Todo bien, todo tranquilo.


Mi ronroneo para todos vosotros.


domingo, 3 de febrero de 2008

[María] El fado y la tabla de quesos - 3ª parte


Habían pasado ya unos cuantos meses y María estaba empezando a encontrarse dónde quería.

Su relación con Mario acabó y ella empezó a tejer una nueva realidad, la suya.


Buscó un trabajo que no le llenaba demasiado pero le permitía disfrutar de sus aficiones sin agobios y con absoluta libertad.

Pensó que, ahora que la primavera estaba en total explosión, era el momento de premiarse con un viaje. Sería la primera vez que lo hiciera sola y la sensación de cierto temor se mezclaba con las ganas locas de decidirlo todo por ella misma.


El lugar elegido: Lisboa. Le parecía lo suficiente cerca cómo para ser un viaje cómodo y lo suficientemente lejos para convertirlo en una aventura.


Un hotel casi de lujo en pleno centro, el lugar elegido. No quería perder el tiempo en desplazamientos ya que iban a ser pocos días y no pretendía moverse de la capital.


La primera visión del Tajo, como un mar, le llenó el alma de caricias y el corazón de sensaciones.


Llegó al hotel con ganas de salir a cenar, sola también y por primera vez en su vida. Todo le parecía una aventura pero estaba firmemente decidida a llegar hasta el final.

Estrenaba vida: su vida, y no quería perderse nada.


Se duchó, se arregló como en un ritual, se perfumó con el agua de rosas que tanto le gustaba y salió, vestida de negro, camino de ese pequeño restaurante que le aconsejaron en el hotel.

Un lugar coquetón, pequeño e íntimo, con unos celadores iluminados por unas lamparitas que llenaban la sala de luces y sombras cual abrazos. Enfrente un pequeño entarimado dónde Luisa Da Sousa iba a amenizar la cena con unos fados.

Pidió una botella de vino verde, bien frío, para acompañar una tabla de quesos y una ensalada.

Lo saboreó despacio, deshaciendo texturas, dejando que el vino resbalase por su garganta y calentase su cuerpo.


La magia del momento iba tejiendo su red.


Apareció la cantante, elegante, con el pelo corto y engominado, enjuta y con rasgos afilados.

Empezó el espectáculo.


Una voz profunda que parecía no cuadrar con ese cuerpo, salió de su boca envolviendo toda la sala. María sintió un escalofrío que recorrió su cuerpo e hizo que la mano le temblase al acercar la copa a sus labios. Dios mío, qué momento!!. Esa letra triste pero llena de vida vivida era impresionante.

Justo en ese momento alguien se interpuso entre ella y el escenario y con un gesto molesto levantó la cabeza para ver quién era el causante del importunio. Allí de pié como una mole un tipo con cara seria le preguntaba si estaba sola y si le importaría compartir mesa con él. Ella no salía de su asombro y siguiendo la mirada del atrevido contertulio, recorrió el local percatándose de que estaba completamente lleno y que su mesa, la única ocupada por una sola persona.

Con un gesto antipático ella le hizo la concesión y él se sentó pidiendo excusas y prometiendo no molestar.

Ya no era lo mismo. Sentía como si su particular santuario hubiese sido profanado.


Le costó volverse a concentrar en su momento pero la voz de la cantante, de nuevo, le hizo volar.

María sentía que su piel estaba erizada y que su corazón, acelerado, iba a salirle por la boca. Tenía miedo, incluso, de que ese casual acompañante se diese cuenta de todo. Le miró de reojo y se sorprendió al descubrir, más bien adivinar, que él estaba sintiendo exactamente lo mismo que ella.

Un rápido y vergonzoso cruce de miradas les hizo, a ambos, descubrirse mutuamente. Ahora sí compartían mesa y....sensaciones.

Luisa Da Sousa seguía desgranando historias y ellos dos, en silencio, abrumados por el momento, iban sintiéndose cada vez más cerca. Estaban empezando a vivir su propio fado.


Acabó la cena, acabó la actuación y llegó el momento de irse.

Se levantaron y él se atrevió a preguntarle si quería tomar una copa. "Te apetecería compartir una copa conmigo?". "Bien, vale" dijo ella.

Salieron tímidamente del local y enfilaron calle arriba. Había llovido y el suelo brillaba exultante reflejando las luces de la calle. Parecía que les marcaba el camino. Un camino silencioso, de ensueño.

Un halo de sensaciones les envolvía y ellos lo sabían. El se paró y ella hizo lo mismo. Lo estaban deseando. El, con su cuerpo grande, le cogió de la muñeca y suavemente la atrajo hacía sí. Ella dejó llevarse y se abandonó a ese trayecto sin retorno.

El abrazo cayó sobre ella como un manto templado en noche de invierno. Su corazón se aceleró y se hundió entre aquellos brazos con la sensación de haber llegado a casa, una casa cálida y llena de afecto, de deseo y de mil preguntas cuyas respuestas prefería ignorar. Nada importaba, tan sólo ese abrazo. Ese sentir que hacía tanto había perdido y que un desconocido le estaba regalando.

Ella buscó su boca y se sumergió en ella. Las mariposas contenidas en su estómago estaban buscando salida, volaban con las de él, se fundían en el deseo, un deseo cada vez más intenso, imparable.

No les importaba nada más, nadie más. Ambos habían necesitado cruzar ese umbral y lo hicieron sin recato, sin preguntas, sin desmayo.

Acabaron la noche en el hotel. Ambos asombrados por su propia respuesta pero satisfechos con el paso dado.

Se despidieron mirándose a los ojos, sin pensar en el después ni el mañana.


El le preguntó "cómo te llamas?" y ella le dijo "María" pero tú..... tú puedes llamarme Princesa.





Polvo de estrellas


Pronto otro aniversario marcará tu ausencia y yo sigo recordándote sin poder evitar las lágrimas.

Cuándo veo la luna, llena y rebosante de luz, pienso en ti y en tu sonrisa. Cuándo la espuma del mar juega con la orilla, pienso en ti.

Eras, eres, una gran dama. Segura y tierna, fría y distante, ardiente y posesiva. Una gran caja con mil sorpresas, mucho por dar y mucho dado.

No te conocí pero te conozco, te siento y te recuerdo. Y, estoy segura, de que tu luz alumbra mi camino.


Un beso.


El caso del saltador olímpico



El entrenamiento era fundamental para conseguir buenos resultados y él lo sabía.

Jhonny era inteligente y la fuerza de voluntad con que se enfrentaba a todos los aspectos de la vida el pilar central de todos sus actos.

Estaba abierto a nuevas relaciones y no cejaba en su empeño de encontrar a alguien con quien compartir esa parcela de su vida que, desde hacía años, estaba abandonada a la soledad.
Pasaban los años y, a pesar de que la sensación de que compartir hábitos y deseos era cada vez más complicado, no quería arrepentirse de no haberlo intentado.
Las páginas de contactos virtuales eran asiduamente visitadas y, después de haber conocido a mucha gente a través de citas más o menos agradables, halló a Darío. Fué el día de los inocentes, sería un presagio?.

Tras varias semanas de intensos correos y conversaciones en la red, decidieron dar el siguiente paso y se plantearon una cita. Sería en Barcelona.

Era un día de sol brillante y delante de la belleza gótica de Santa María del Mar, Jhonny esperaba a Darío pensando en que, aunque aún no se habían visto, se sentía ya atrapado por la magia de aquella persona. No era frecuente en él sentirse así y, en esta ocasión, la ilusión y la esperanza de haber encontrado, por fin, a una persona especial que le hiciese vibrar de esa forma era ya todo un regalo.
Levemente inclinado hacia delante, mientras se dejaba acariciar por el sol y veía pasar a la gente por uno y otro lado, se miraba la puntera de sus zapatos pensando en cómo iba a ser ese primer momento en que se miraran a los ojos. De repente otros zapatos aparecieron en su campo visual y un “hola” le hizo levantar la cabeza al tiempo que una descarga eléctrica recorría su eje vertebral. Darío había llegado.

Fué otro momento mágico. Uno más con Darío.

Pasaron el día juntos, y la noche. La conversación inteligente, los dulces besos y el sexo intenso se intercalaron hasta el amanecer. Pocas veces, Jhonny, se había sentido así y parecía que Darío iba a la par.
Se despidieron con un beso, una sonrisa y una frase que hacía presagiar muchas noches como aquella.

Pero ese salto, una vez más, falló. Jhonny había entrenado duro, había puesto toda la carne en el asador pero……no pudo ser.

De nuevo, pensó, se había tirado a la piscina y, de nuevo, la piscina no tenía agua. Pero seguiría entrenando duro. Los fracasos duelen pero no vivir, no sentirse vivo, duele mucho más.

domingo, 20 de enero de 2008

[María] El momento - 2ª parte


Camino de la inmobiliaria María sentía que una garra le estaba retorciendo el estómago.

Siempre habían querido tener una casa junto al lago y ahora, tras un fantástico golpe de suerte, iban a formalizar la compra.

Un lugar ídilico en el que María había enmarcado, desde su adolescencia, sus más preciados sueños; pero la vida fué transcurriendo y lo que antes hubiese querido compartir con Mario para el resto de sus días ahora significaba un lazo más que le ataría a alguien a quien ya no quería.

El cielo de sus sueños con Mario estaba en pleno ocaso.

Nunca fué una persona demasiado decidida. Las dudas le invadían continuamente y la comodidad de que alguien decidiese por ella, evitando así discusiones y conflictos, le había sido útil pero ya no quería dejarse llevar más. Necesitaba un golpe de timón en su vida y sabía que éste era un buen momento para, al menos, poner freno a su debacle.

Mientras caminaba junto a Mario, en silencio, en su cabeza una pregunta se estaba imponiendo: "y si no lo hacemos?" "y si nos volvemos atrás?" ".....Mario me matará..." pero, a pesar de sus temores por plantearle a Mario su idea, no sabe cómo una frase salió de sus labios: "no quiero hacerlo, Mario".

El torció la cabeza y la miró incrédulo, "no quieres hacer, qué?". "No quiero comprar la casa, ya no".

Mario frenó en seco y se plantó delante de ella pensando que se había vuelto loca.

María había puesto, en ese justo momento, su punto final y una bocanada de aire fresco entró hasta su estómago.

Ese, ese fué su momento.


...continuará.....

Las siete diferencias


Mentir: decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa//inducir a error.
Equivocar: tener o tomar una cosa por otra, juzgando u obrando desacertadamente.


Urdir: maquinar o disponer cautelosamente una cosa contra alguno, o para la consecución de algún designio.
Planear: hacer planes o proyectos//trazar o formar el plan de una cosa.


Atesorar: reunir y guardar dinero o cosas de valor.
Enriquecer: prosperar notablemente un pais, una empresa, etc.


Maquinar: urdir, tramar algo oculta y artificiosamente.
Dialogar: hablar en diálogo (=discusión o trato en busca de avenencia).


Manipular: intervenir con medios hábiles y a veces arteros, en la política, en la sociedd, en el mercado, etc con frecuencia para servir los intereses propios o ajenos.
Guiar: ir delante mostrando el camino


Despotismo: abuso de poder o fuerza.
Oposición: contradicción o resistencia a lo que otro u otros hacen o dicen.


Venganza: satisfacción que se toma del agravio o daño recibido.
Justicia: virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece.


9 de marzo, ponle color.....porque nada es lo que parece.

lunes, 14 de enero de 2008

El valor de las palabras


Cuándo las cosas no se dicen y hay que averiguarlas a golpe de realidades, el resultado suele ser desastroso.

Poco cuesta avisar, pasar el cerrojo de forma elegante; nunca son felices las despedidas pero hay maneras y maneras, cosa que parece desconocer el diario La Mañana. Su decisión de prescindir de la página que el grupo Escoltant la Vida (del que formo parte desde que, muy amablemente, me invitaron para compartir mis imágenes) ha sido por la vía rápida. Sin avisar, simplemente han dejado de publicarnos.

Viene época de elecciones y todo tiene su precio (es un suponer). Decir las cosas con valentía y tocar ciertos temas parece que no puede ser. Pues vale, de acuerdo.

Por mi parte, desde mi lado poético, les digo aquello de "señors, doncs bon vent y barca nova" pero la otra parte, mi otro hemisferio, el macarra, no puedo evitar decirles "señores, a cascarla".


Todo tiene un precio y un valor. El suyo aún no sabemos cual es. Nosotros seguiremos buscando el valor de las palabras ......y de las imágenes.


Hasta pronto y muchas gracias a todos.

[María] Atrapando sueños - 1ª parte


Siempre pensó que su vida iba a desgranarse de forma cómoda, apacible y, sobre todo, feliz. Se casó muy joven y enamorada pero ahora, tras 20 años de matrimonio, María no podía dejar de pensar en que su vida ya no le pertenecía.

Con la mirada ausente, mientras dibujaba ochos en su humeante café, imaginaba cómo querría que fuese su futuro. El no tener hijos les había permitido moverse sin problema y disfrutar de sus aficiones hasta casi la saciedad y ahora..... ahora qué?. Ya no tenía ganas de repetir lo de cada día, quería, necesitaba, borrar de un plumazo su hoy y evitar el desastre personal.

Su relación con Mario ya no se parecía en nada a la del principio. El amor se tornó afecto y el deseo voló de tanto explotarlo. Sólo tenían en común una casa, algún que otro desayuno y los amigos que, como ellos, se dejaban llevar por la inercia de la compañía y las apariencias.

Hacía ya mucho que a María le envolvía la sensación de estar desaprovechada. Le gustaban las artes, todas y, sin embargo, no había tenido la suficiente seguridad en sí misma para iniciar ese camino.

Hoy, mientras, enfriaba su café a golpe de cucharilla, se imaginaba sumergiéndose en el mundo de las galerias de arte, viajando por el mundo sola y decidiendo por sí misma. Era un sueño más.

Ojalá hubiese tomado antes alguna decisión con respecto a su vida, ahora era ya un poco tarde pero.....seguir así para siempre....es lo que quería?.


Mientras estaba en ese punto de sus reflexiones llegó él.


"Hola, si que has tardado", "vamos?"


Dió un pequeño sorbo a su café mientras retiraba la silla, recogió el móvil, se puso las gafas de sol y, con el bolso al hombro, empezó a caminar junto a Mario.


.....continuará.....

domingo, 6 de enero de 2008

Regalos





Hoy es día de Reyes. Juguetes, sonrisas, ilusiones...... todo eso se desgrana ahora en muchos hogares.

Otros regalos, esos que sabes apreciarlos a medida que la vida se te llena con reflexiones, esos son los mejores. Las personas que se cruzan en nuestra vida de forma totalmente casual y que se posan en nuestros corazones con calidez y fuerza; esos amigos con los que deseas estar y compartir tus esperanzas, tus miedos, tus dudas, tus risas y ....... las suyas :-). Esos amigos a los que deseas abrazar y hacerles sentir cuánto les quieres, esos son los mejores regalos.

Amigos, pilares de nuestra vida, de mi vida.

Que disfrutéis, amigos!.


PD. Si alguno de vosotros desea la luna, yo os la doy :-).


martes, 1 de enero de 2008

Dime que sí


Estamos de estreno. El ocho nos va a acompañar durante 365 días y hoy, inicio de todo el proceso, nos levantamos con renovadas intenciones. Para muchos es lo de siempre, para otros estoy muy segura de que no será así.

Yo creo, deseo, quiero pensar que hay cambios que van a realizarse de forma contundente.

Que los que se inventan vidas para no asumir la que tienen, perderán la cobardía y mirarán de frente al presente. Con todas sus consecuencias.

Que los que piensan que hacen favores pagando el sueldo a sus sumisos trabajadores, se darán cuenta de que lo que tienen se debe a la lealtad de "esas personas"; esa venda que les tapa los ojos y levanta su orgullo se caerá de una vez por todas.

Que los amigos no se sustituyen, se comparten. Que la sinceridad es valentía y tendría que ser la bandera que nos une, no la que nos separa.

Que la subasta de intenciones con que los gobiernos intentan manejarnos, sea tan solo un baremo de realidades.

Que la desidia deje de serlo. Que miremos lo que tenemos y no lo que nos falta.

Que deseemos el bien para todos y no sólo para nosotros.

Que seamos felices y sepamos apreciarlo.

Mil deseos, mil besos.

Sólo pido que, a todos mis deseos, me digas que "sí".


Pd. La foto de hoy desea que "nuestro yo" más personal y más íntimo, se muestre de manera espontánea y limpia a todos. Que sea nuestra bandera patriota.