Con que poco se puede una imaginar el calor de hogar viendo escenas así. Las ventanas enarbolan retazos de lo cotidiano cual banderas patriotas y los domingos por la mañana se convierten en una melodía de rutinas que dejan ver que en esa casa se "vive".
Frente a las grandes mansiones que la televisión se empeña en mostrarnos, por fuera y por dentro, con lujos difíciles de imaginar yo me quedo con estas estampas que lejos de un escenario de cartón piedra son partes de una vida vivida.
A cuidarse.
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